La pena me va y viene, y no sé que hacer al respecto.
No es que no pueda ser feliz.
Quizás necesite terapia, asistía a una antes de la pandemia, pero la dejé por obvias razones.
Y aprendí varias cosas. Identifiqué varias cosas.
No sé si en realidad necesito seguir asistiendo a esa terapia después de que esto termine.
Probablemente mis bajones están más vinculados al encierro que a mis problemas.
Aunque siento que el claustro resalta mis malestares.
De vez en cuando, me sobrepasa todo esto.
Me distraigo con mis amigos por Internet, con las redes sociales.
Pero a veces me afecta más, porque veo cosas malas.
Gente que sufre de igual forma, o peor.
Gente irrespetuosa con la situación.
Gente que se abre a los demás a través de blogs o pequeños vídeos.
Veo gente que extraño, o que no he visto en mucho tiempo.
Y no es lo mismo chatear a conversar.
No todos juegan lol como para abusar del chat de voz.
Y no tengo el valor de llamar a esas personas.
Porque no sé si van a corresponder a mi llamada.
Eso de no ser correspondido me tiene triste, ahora que lo menciono.
¿Qué puedes hacer si no eres correspondido?
Es algo que se va, pero vuelve a ti, y no sabes que hacer con ese sentimiento.
Tienes algo en las manos que no va a recibir nadie.
Y no quieres dejarlo en el suelo, no puedes.
Porque cuando sientes que estas bien, que estas tranquilo, vuelves a sentir ese peso en los brazos.
No puedo evitar sentir.
Y no sé qué hacer con lo que siento.
Solo sé que esta aquí conmigo, y es un sentimiento de soledad horrible.
Pese a mis problemas de autoestima, que he estado superando poco a poco.
Me da pena estar solo, porque en estos momentos no quiero estar solo.
Quiero irme se aquí, quiero independizarme, valerme de mi mismo.
Quiero soledad para mi, vivir solo.
Pero ahora no puedo, no puedo hacer nada.
No puedo trabajar, no puedo irme.
Me siento impotente, incluso patético.
Sé que soy una persona frágil, y que no puedo dejar de serlo.
Solo quiero aprender a llevarlo de una mejor forma.
Quiero bastarme a mi mismo, para así tener fuerza, que no me pesen tanto los brazos.
Quiero tener una cotidianidad más llevadera.
Seguiré teniendo pena de vez en cuando, sintiéndome triste, creo que es algo que jamás podré evitar.
Pero no me sobrecogerá de la forma en que lo esta haciendo ahora.
Quiero que sea así.
Y solo puedo esperar a que pasen las cosas.
Sentarme.
Tener paciencia.
Creer que será mejor.
Es contradictorio decir que quiero soledad física para llevar mejor la soledad que siento.
Pero creo que he dependido mucho desde siempre.
Uno no puede vivir así.
Y de momento, yo quiero vivir.
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