sábado, 5 de enero de 2019

La cerveza

Me la bebí.
Y ahora quiero beberla de nuevo. Tengo mucha sed la verdad.
Pero la dejé, por ser cabro chico nomás.
Me gustaba tanto. Y creo que aún me gusta.
Quiero beberla. Pero a estas alturas ya no se puede.
Me gustan otras cosas, y soy feliz con eso.
Pero oh, como me encantaría un gran trago de aquella cerveza, fría y amarga.
Su tacto en mi lengua. Su presión en mi pecho. Su olor embriagante.
Lo peor es que no me he alejado de ella.
Sigo merodeandola. Quizás no debería.
Pero es que es taaaan rica. Y cada año que pasa parece estar más buena.
Es una sed lasciva. Una lujuria exquisita.
Pálida. Rojiza.

Un sorbo no dañara a nadie.

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