sábado, 27 de mayo de 2017

No debo, y no quiero, pero igual quiero.

Creo que pienso demasiado en las posibilidades, pero no hago nada mas que pensar en el "¿como seria?".
No creo que sea miedo al cambio, sino que miedo a perder la estabilidad, y a arrepentirme mas tarde, y que ese arrepentimiento dure mucho tiempo.

No podría soportar el arrepentimiento. Ni siquiera si fuese para mejor. 
Me siento tranquilo y estable. Pero no se cuanto mas pueda aguantar sin mandarme el cagaso con el que tanto alucino. Porque a pesar de todo, lo deseo.

4 comentarios:

  1. Yo antes pensaba que si seguía mi kokoro (aquí sale mi YO otako) todo iba a salir bien, pero que la balanza esté equilibrada al momento de tomar una decisión es mucho más importante.
    ¿Me conviene?
    ¿No me estaré, ya, humillando mucho?
    ¿Lo vale o no?
    Lo más importante es que valga la pena en todo sentido, no solo en el que parezca ser más importante.

    Fuerza -desde alguna parte, por aquí-.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Siento que no conviene, para nada.
      Y quizás no sea lo mejor.
      Pero hay veces en que solo quiero hacerlo, pero no soportaría las consecuencias.
      Soy muy bueno para mandarme cagasos, así que intento no hacer mucho.

      Borrar
    2. Si no lo haces, te preguntarás después qué hubiera sido si.
      Yo lo sé.
      No queremos eso.

      Borrar
    3. Me quedaría con las ganas, y llevo mucho tiempo con las ganas.
      Pero no se puede tener ni hacer todo.

      Borrar